La mortalidad materna se podría reducir aplicando herramientas y estrategias sencillas que ya existen y que no requieren de grandes inversiones, sino de voluntad para aplicarlas. Éstas son:
Durante las últimas dos décadas, las personas expertas han recomendado la promoción y utilización de las comadronas tradicionales para mejorar la mortalidad materna. Las cifras muestran que no se ha mejorado, probablemente porque se les exigía un conocimiento que no podían lograr teniendo en cuenta su escasa formación y, por eso, la OMS pone de momento sus esfuerzos en el hecho de que los partos estén asistidos por personal experto (comadronas o enfermeras preparadas para asistir partos o al menos para saber lo que pueden o no pueden hacer) y tener alternativas organizadas cuando se necesite ayuda médica.
Finalmente, cuando se estudian las muertes maternas, se ha visto que aunque haya un hospital, muchas mujeres en muchos casos, no llegan a él. Por lo tanto, hace falta detectar los momentos en que la mujer corre peligro y evitar “el modelo de las tres demoras”.
• Demora en la toma de decisiones. El personal que asiste el parto, la mayoría de los casos inexperto, no reconoce a tiempo el problema y, además, no es la mujer quien decide ir o no al centro de salud, sino que depende de la autorización del marido o de un familiar de este.
• Demora en el trasporte hacia la unidad sanitaria. La falta de medios, las grandes distancias y el mal estado de las carreteras y los transportes alargan peligrosamente el tiempo de llegada al centro de salud.
• Demora en la unidad sanitaria. Incluso cuando la mujer ya ha llegado al centro de salud, la falta de recursos y de personal se hace evidente, produciendo el tercer retraso de la intervención.
Estos mismos factores y especialmente la falta de asistencia de personal experto son los que ya hemos nombrado como principal causa de los cuatro millones de muertes durante el periodo prenatal.
Este modelo demuestra que no solamente se tienen que solucionar problemas técnicos, médicos o sanitarios, sino que hay aspectos organizativos y antropológicos a tener en cuenta para que la utilización de estas infraestructuras sea viable.
Es cierto que en algunos países de renta baja los indicadores de mortalidad materna e infantil han mejorado en los últimos años, como en Honduras, Malasia, Sri Lanka o Tailandia, demostrando que no es sólo un problema económico, sino que con un ligero incremento de medios, voluntad política y personal mínimamente formado, se pueden mejorar mucho los resultados.
El ejemplo de Sri Lanka 57,58
La reducción de la mortalidad materna en Sri Lanka es uno de los casos más exitosos de desarrollo humano. Este alcanza se atribuye a la reducción de enfermedades comunicables, mejoras en el sistema sanitario y la introducción de avances médicos. Pero también gracias a que Sri Lanka fue uno de los pocos países que decidió no seguir la política del Banco Mundial de los años 80 y continuó ofreciendo Atención Primaria de Salud gratuitamente a su población.Las mejores del sistema sanitario consistieron en dotar a todo el país de unidades de salud, que daban una atención integral maternoinfantil gratuita, poniendo especial atención en la cobertura prenatal y en la detección de las urgencias obstétricas.
Pero el compromiso de mejorar la salud materna, también se debe a la educación de las niñas, así como en la promoción de los derechos de las mujeres, y en el apoderamiento de las mujeres en los procesos electorales.
57 Investing in maternal health: Learning from Malaysia and Sri Lanka, I. Pathmanathan et al,
World Bank 2003. http://siteresources.worldbank.org/HEALTHNUTRITIONANDPOPULATION/Resource...
LuleAchievingtheMDGFinal.pdf
58 Revisando la realidad a 2010-El Tiempo Corre para Cumplir los ODM de Salud. Acción por la salud Global.
http://old.actionforglobalhealth.eu/content/download/44990/218765/file/ApSG_4_Baja.pdf