La mortalidad materna, en palabras del Director General de la OMS, es el indicador sanitario que muestra una de las diferencias más escandalosas entre los países del Norte y los del Sur. Llega a ser más de 200 veces más elevada cuando se compara la de los países de Europa Occidental con la de algunos países de África subsahariana (5/100.000 versus 1.000/100.000). De hecho, en el África subsahariana una de cada 22 mujeres tiene riesgo de morir por complicaciones en la maternidad.
Cada año mueren más de 500.00038 mujeres durante el parto y el embarazo, la gran mayoría son mujeres sanas. Un 99% de estas muertes se da en países en vías de desarrollo.
En cuanto a las causas de mortalidad materna, la principal es la hemorragia severa (25%), a menudo fruto de una mala nutrición de las mujeres, que acaba provocando graves anemias, llegando al momento del parto con unos niveles de hierro bajísimos. Entre otras causas frecuentes, destacan las muertes debidas a complicaciones de abortos (13%) realizados en condiciones muy precarias, especialmente en países donde se han de realizar clandestinamente porque son ilegales.